DIOS SE INCORPORÓ EN EL VERBO.
- Hemos sido trasladados de Adán a Cristo, y estamos siendo llevados de la condición de cautivos del alma a la realidad de hombres y mujeres del espíritu. Un verdadero hebreo es alguien que fue sacado de una experiencia y trasladado a otra; no es una nacionalidad, sino una experiencia espiritual de atravesar, cruzar y pasar de un ámbito a otro mediante una experiencia de muerte.
- La Escritura enseña que Dios habla de diferentes maneras.
- Él habla directamente a la nada, llamando las cosas que no son como si fueran;
- habló a los padres por medio de los profetas y la Torá;
- y hoy nos habla el Hijo.
- El Hijo es la Palabra, el Logos eterno, la expresión plena y encarnada de Dios. La iglesia primitiva no hablaba simplemente acerca de Cristo, sino que lo manifestaba allí donde había necesidad. Si Dios es real, su hablar testifica de su realidad, porque todo lo que Dios hace, lo hace hablando. Cuando Dios te habla, Él está obrando en tu vida.
- La Biblia revela que la Palabra se incorporó de tres maneras:
- Primero, Dios se incorporó en el Verbo: cada vez que “Dijo Dios”, el Espíritu se incorporaba en la Palabra. Para Dios, la Palabra no es sonido ni letra, sino una Persona: el Hijo eterno. Cuando Dios habló, dejó de ser un misterio para el hombre, y mientras más Él hable, más se revela su naturaleza. En esto se manifiestan los grandes misterios: el misterio del Padre y el misterio del Hijo Jesucristo.
- La segunda incorporación es que el Verbo se hizo carne. El Logos eterno tomó forma humana, nació, vivió, murió, resucitó y ascendió. Jesús fue la Palabra viviente y también el mensajero de ella.
- La tercera incorporación es que la Palabra mora ahora en nosotros. “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros”; la Palabra que creó los cielos y la tierra habita hoy en el creyente. Cristo está cerca: en nuestra boca y en nuestro corazón. Por eso no predicamos meramente ideas o doctrinas, sino a Cristo mismo, la Palabra viviente que nos habita.
- Cada creyente es el domicilio de Cristo. Nuestra boca es el púlpito que Él tiene en la tierra para hablar. Donde vamos, llevamos la muerte y la resurrección de Cristo, para que su vida se manifieste en nuestra carne mortal. Somos vasos de barro que contienen un Tesoro, para que la excelencia sea de Dios y no de nosotros.
- Nosotros fuimos sacados de Adán y trasladados a Cristo; sacados de las tinieblas y llevados al Reino del Hijo; del viejo pacto al nuevo; del dominio de la ley al gobierno de la gracia; del mundo al Reino de los Cielos; de la letra al Verbo encarnado.
- La Palabra está cerca de nosotros porque Cristo habita en nuestra boca y en nuestro corazón. Somos la tercera incorporación de la Palabra: Cristo vive en nosotros y habla a través de nosotros. Por eso no hablamos de Cristo, sino que hablamos desde Cristo; no anunciamos información, sino una Persona; no describimos a Dios, sino que Dios mismo habla a través de nosotros. En el nuevo pacto, el Espíritu y la Iglesia hablan juntos: “El Espíritu y la esposa dicen: Ven”. El que se une al Señor, un espíritu es con Él.
- Dios nos ha entregado el ministerio de la Palabra y el ministerio de la reconciliación. Predicamos la Palabra viviente. Todo lo que Cristo hace hoy en la tierra lo realiza hablando a través de su cuerpo, la Iglesia.
Síntesis:
- Dios nos habla en el Hijo; habla Hijo. Para Dios la Palabra es una persona: el Hijo eterno. Dios es real y su hablar testifica su realidad; el hablar de Dios es su trabajo, todo lo que Dios hace, lo hace hablando.
- En el Nuevo Pacto Dios habla con todos nosotros, y si Dios nos está hablando, está trabajando en nuestra vida. Por eso, mientras Dios más nos hable, más conoceremos sus misterios; él desea revelarnos los misterios que aún están escondidos. Dios está listo para hablarnos, y lo hace desde nuestro espíritu, sin necesidad de nuestro oído natural.
- La Palabra es Cristo; Cristo es la Palabra. Él es la Palabra Viviente que mora dentro nuestro. Es que la Palabra que hizo los cielos y la tierra ¡nos habita ahora mismo! Él está en nuestra boca y en nuestro corazón.
- Por eso, no predicamos acerca de Cristo, lo predicamos a él. Por donde vamos llevamos la muerte y la resurrección de Cristo; dónde vamos, Él se manifiesta.
- Somos un espíritu con el Señor, somos su expresión. Él habla a través nuestro. Dios nos tiene como quienes comunican su Palabra; somos el domicilio de la Palabra.
Citas bíblicas:
- Génesis 14.15
- Éxodo 9. 1y13
- Hebreos 1. 1y2
- Romanos 4.17
- Salmo 33.9
- Juan 1. 1y2
- Génesis 1.3
- Colosenses 3.16
- Romanos 10.6-7
- 2 Corintios 4.10
- 1 Corintios 6.17
