Cristo impartido en nosotros
¿Cómo sobrevivió la sana doctrina?
- Porque tanto el Camino como el Destino son personas: servimos y adoramos a un Dios trino. No seguimos un sistema, sino una Vida. La vida eterna —zoé— ha sido impartida a nosotros, y Cristo es esa Vida.
- Uno de los grandes misterios de la Biblia es que se nos ha impartido una vida de arriba, y esa Vida hace toda la diferencia en nuestro mundo interior. Jesús dijo: “Yo soy de arriba, ustedes son de abajo”. Es imposible comprender las cosas de arriba desde abajo; para entenderlas debemos ser trasladados a arriba, donde está Cristo.
- Cristo es la materia misma a escudriñar. Jamás permitamos que la doctrina se convierta en un obstáculo que nos impida tocarlo. Todas las señales que encontramos en las Escrituras apuntan y revelan la vida zoé: una vida que es luz para los hombres y que ilumina todo nuestro interior mediante el conocimiento pleno.
- Puede que nuestra mente no entienda de inmediato, porque es lenta en el proceso. El espíritu conoce; la mente comprende después. El entendimiento avanza más despacio, tratando de captar lo que ya ocurrió en nuestro espíritu.
- No podemos negar el alma sin distinguirla, pero sí podemos discernirla del espíritu. Y es allí donde empezamos a reconocer la obra verdadera.
- Dios no trabaja sobre la vieja creación si Cristo no ha sido sembrado en nosotros como Vida, a través de la regeneración y del nuevo nacimiento. Por eso, el problema muchas veces es que nos hemos quedado en el discurso, en el mensaje bonito.
- Pero todos los que creemos comenzaremos a ver un tsunami de cosas gloriosas manifestándose por todos lados, porque la Vida de arriba está obrando en nosotros.
Síntesis:
- En nosotros habita una Vida que no proviene de la tierra, sino de arriba. Y porque es una Vida de arriba, es imposible comprenderla desde abajo; necesitamos ser trasladados al lugar donde Cristo está. Él es la materia misma a escudriñar, la realidad viva detrás de cada palabra. Por eso, nunca debemos permitir que la doctrina nos impida tocar a Cristo.
- Cuando la vida de Cristo es impartida en nosotros, todo nuestro mundo interior es iluminado. La Vida zoé provoca comunión y, por causa de esa comunión, estamos unidos indisolublemente en el Cuerpo del Cristo resucitado. El espíritu conoce; la mente comprende después, porque su proceso es más lento. Sin embargo, la obra es real: la Vida actúa antes de que la mente lo alcance.
- A menos que Cristo, como Vida, haya sido impartido, el Padre aún no ha comenzado con nosotros. Dios no trabaja sobre la vieja creación si Cristo no ha sido sembrado en nosotros como semilla de Vida, por medio de la regeneración y el nuevo nacimiento. El Evangelio no es un mejoramiento de Adán, sino su última frontera: el punto donde termina lo viejo y comienza lo celestial.
- La Vida zoé es Cristo mismo operando en nosotros. Pero esa Vida necesita ser entrenada; muchos pueden decir: “Tengo la vida de Cristo morando en mí, pero no tengo el entrenamiento”. Por eso, no podemos quedarnos en el discurso. Cristo nos impartió Su vida para testificar con un poder que supera cualquier mensaje.
- Todo lo que Dios nos ha dado tiene un único objetivo: la edificación del Cuerpo de Cristo. Y para cooperar con ese propósito eterno, necesitamos caminar en la verdad presente, dejando que la Vida de arriba gobierne, ilumine y transforme todo nuestro ser.
Citas Bíblicas:
- Colosense 1.25-27
- 1 Juan 1.1-5
- Juan 1.1-4
