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Identificar la vida

  • El poder no está en nuestra oración ni en nuestros ayunos. La mano de Dios no se mueve por un propósito humano, porque Él actúa únicamente por y para Su propio propósito. No existe meritocracia espiritual; no podemos poner a Dios entre la espada y la pared, ni creer que nuestras obras pueden forzar Su voluntad.
  • Tampoco podemos asumir que, por leer las Escrituras e interpretarlas según nuestro entendimiento, ya estamos viendo la verdad. Necesitamos ver la Vida, y hay un solo Maestro que puede revelarla: el Espíritu de Dios.
  • No podemos escuchar verdaderamente la voz de Dios a menos que Cristo nos sea revelado como La Palabra.
  • Si no estoy viendo la Palabra, todo lo que acepto solo existe como forma de creencia en mi mente, sin transformación real.
  • Cristo fue dado para ser formado en nuestra alma. Somos eternamente salvos: la obra completa está en nuestro espíritu, pero en nuestra alma estamos siendo salvados día a día.
  • Si confundimos lo que estamos identificando, terminamos construyendo doctrinas humanas.
  • La Palabra es implantada como una semilla: es Jesús de Nazaret siendo sembrado en la tierra de nuestra alma. Si no estamos identificando Su obra por medio del Espíritu, todo se vuelve un simple teatro religioso. Así podemos llegar a comunicar imaginaciones o mezquindades, solo por no ver desde la perspectiva de Dios.
  • Dios no nos escogió para que cumplamos nuestro propósito, sino para que entremos en Su propósito. La única identidad verdadera de la Iglesia es Cristo. Nadie puede menospreciar a su hermano sin menospreciar a Cristo mismo.
  • Por eso, necesitamos discernir la sustancia de donde proviene aquello que vemos. Y avanzar hasta contemplar la vida de la Iglesia: la única realidad que puede ser vista con la mente de Cristo.

Síntesis:

  • Aquello que no proviene de la Luz de la Vida es simplemente producto de nuestra imaginación. Dios se mueve solo y para Su propósito, y Él se reveló a sí mismo para que podamos ver la revelación divina de Su obra. La mente natural, incapaz de acceder a la vida del espíritu, crea una realidad paralela a la realidad de Dios. Por eso necesitamos ver la Vida, y solo hay un Maestro: el Espíritu de Dios.
  • No podemos ser conducidos si Cristo no nos es revelado como el Camino. Hasta que no veamos por la obra de la Luz de la Vida, no estamos siendo transformados. No podemos escuchar la voz de Dios a menos que Cristo nos sea revelado como la Palabra. Todo lo que todavía está en plano de debate pertenece al ámbito de aquello que creemos, pero que aún no vemos.
  • Para correr el velo necesitamos creer, no desde el esfuerzo humano, sino desde la obra del Espíritu. Nuestra mente llena de imaginaciones produce confusión, pero la Vida revela la sustancia de lo que realmente es. La iglesia no se parece a Cristo: la iglesia es Cristo. Por eso es vital identificar la Vida, y esto solo ocurre por la gestión del Espíritu.
  • Dios mismo produce el incremento de la Vida. Los ministerios no son nuestros; son de Dios. Somos llamados a ser una generación que comprenda que Cristo es el Todo y en todos, hasta que la Vida de Dios nos absorba por completo. Hay una Vida fluyendo en nosotros; no la estudiamos como teoría: nos alimentamos de ella.
  • Necesitamos la obra genuina del Espíritu para reflejarlo tal como Él es. Nos fue dada un alma para traer la realidad del cielo a la tierra. El “Consumado es” está en nuestro espíritu, pero en el alma estamos siendo salvados. Si confundimos lo eterno con lo natural, terminamos construyendo doctrinas humanas. La Palabra es la semilla eterna que cae en la tierra de nuestra alma para multiplicación.
  • Lo recibido no es nuestro; es gracia. Las ovejas son de Dios. Si no identificamos la Vida por la obra del Espíritu, todo se convierte en un teatro. El poder no es para impresionar, sino para dar testimonio de la Vida que nos habita. Necesitamos ver a Cristo como la Palabra y oír Su voz.
  • Podemos dar a conocer nuestras imaginaciones y mezquindades, o podemos dar a conocer al Hijo que está unido a nosotros. No hay propósitos personales: Dios no nos escogió para que tengamos nuestro propósito, sino para cumplir el Suyo. Lo único que debe ser visto y conocido es Cristo. La única identidad de la iglesia es Cristo.
  • Nadie puede menospreciar a su hermano sin menospreciar a Cristo. Por eso, hasta que no identifiques la Vida, no te muevas. Hay que avanzar hasta ver la vida de la iglesia, lo único que podemos ver con la mente de Cristo. Si comés sombras, expresarás sombras; pero estamos en la realidad de la resurrección.
  • El Padre hizo un plan, y el presupuesto para pagarlo fue invertir la vida de Su Hijo.

Citas Bíblicas:

  • Efesios 3:8-11
  • Santiago 1:21
  • Apocalipsis 1:10-13
  • Gálatas 1:15-16
  • Hechos 26:14-16
  • Romanos 8:29
  • Efesios 1:22-23

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